Yo me agradezco, Yo me valoro...

¡Gracias! ¿Cuántas veces has escuchado o dicho esta palabra para otros y de otros para ti? ¿Cientos, miles? ¿o eres una persona que no tiene la costumbre de hacerlo? La gratitud es uno de los mayores valores universales y que tiene una energía muy poderosa. Es una manifestación de amor para nosotros mismos y para nuestro Creador. Damos por hecho que muchas de las cosas que tenemos las merecemos o las tenemos porque si, independientemente que te hayas esforzado o no en lograrlas. Si embargo, al igual que el Amor, pocas veces volteamos a nosotros mismos, a nuestro cuerpo, a nuestro templo personal para darle las gracias. Nuestro cuerpo, células, órganos y sistemas son nuestro vehículo que nos permite aprender y estar existiendo en este momento.


Todos los días existen cientos, miles, millones y billones de procesos en tu cuerpo de los cuales no somos conscientes. Dentro de nosotros habita un microcosmos que es receptivo al amor que le damos, a la alimentación, a los cuidados y a los pensamientos que tenemos. Damos por hecho que todo debe funcionar bien y sin contratiempos y pocas veces agradecemos a nuestro ser que podamos despertar y tener un día mas de vida.


La gratitud es uno de los valores espirituales de mayor importancia y divinidad. Cuando se manifiesta de corazón, sella un ciclo energético de recibir y dar. Nos pone en la vibración de recibir más de aquello que recibimos y que agradecemos. Entonces al agradecer a nuestro cuerpo y valorarlo, le damos energía para que siga funcionando bien. ¿Quieres hacer un ejercicio fácil y sencillo para hacerlo? Puedes usar cualquiera de tus dos manos, pasa una de ellas por las zonas de mayor desgaste como pueden ser las rodillas, los pies, una mano sobre la otra y tus ojos. Repite las siguiente frase o usa una que te sienta bien..."Gracias células, gracias órganos y gracias a mi cuerpo por ser y existir…”. Puedes pasar tu mano cariñosamente por aquellas zonas en donde tienes molestias o simplemente en cualquier parte de tu cuerpo en donde sientas que se requiera un poco de amor y agradecimiento. Si no puedes hacerlo físicamente, imagina una luz blanca que sale del corazón y que llena tu cuerpo mientras repites tus frases.


Tu cuerpo está compuesto en la mayor parte por agua y el agua tiene memoria. Así que tu pensamiento y palabra llenará tus células con lo que sea tu intención, se quedará plasmado en tu cuerpo por lo que las palabras de amor y agradecimiento que les puedas dar serán y tendrán un impacto mucho mayor a lo que te imaginas. Es tu vehículo de aprendizaje en esta vida y así como un conductor cuida y da mantenimiento a su carro, lo lava, afina el motor y hace diversas actividades para mantenerlo a punto, lo mismo aplica para tu cuerpo. Tu eres el conductor y las palabras de amor y agradecimiento que tengas para ti serán una parte importante para su correcto funcionamiento. Date las gracias por todo lo que has recibido en esta vida, por todo lo que has aprendido, sin importar cómo llego tu vida. El simple agradecimiento diario será muy importante para recibir con amor lo que llega a tu vida y así es...


Foto: Flickr Aftab Uzzaman

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